
La Basílica de Sant’Ambrogio es considerada la segunda iglesia más importante de la ciudad después de la Catedral de Milán. Este edificio religioso es un monumento que se remonta a la época paleocristiana y un punto de referencia de la Iglesia ambrosiana. Junto con la Basílica Prophetarum, la Basílica Apostolorum y la Basílica Virginum, esta iglesia se considera una de las cuatro basílicas fundadas por Sant’Ambrogio, considerado santo patrón de la ciudad de Milán.
Las primeras noticias sobre una iglesia en este territorio se remontan a finales del siglo IV, cuando Milán era la capital del Imperio Romano de Occidente. En el siglo XI, la iglesia fue reconstruida en gran medida pero conservó su planta original. Actualmente el complejo está compuesto por el monasterio de Sant’Ambrogio, la canónica de Sant’Ambrogio, la iglesia de San Sigismondo y la Basílica.
La Basílica de Sant’Ambrogio fue construida entre el 379 y el 386 por orden de Ambrogio, obispo de Milán, fuera de las murallas de la ciudad, en un área donde habían sido enterrados varios cristianos martirizados durante las persecuciones romanas. Inicialmente la iglesia había sido dedicada precisamente a los cristianos mártires y aquí también serían enterrados los santos Gervasio y Protasio, además de Sant’Ambrogio. La Basílica adoptó su actual nombre de «Basílica de Sant’Ambrogio» solo entre los siglos IX y XI.
Entre 1088 y 1099 la iglesia fue sometida a importantes trabajos de reconstrucción pero mantuvo intacta la estructura basilical original: tres naves absidiales sin crucero con cuádriportico delantero. En la Alta Edad Media esta iglesia acogía, el día de la Epifanía, la coronación como rey de Italia de los emperadores del Sacro Imperio Romano. El primer emperador coronado fue Otón I, al que le sucedieron Conrado de Lorena, Otón IV de Brunswick, Enrique VII de Luxemburgo y Carlos IV de Luxemburgo en 1355. La basílica era también el lugar donde se realizaba la investidura de los nuevos caballeros.
La gestión de la Basílica había sido confiada a los Benedictinos que en 1492 encargaron a Donato Bramante el diseño de la nueva canónica. En 1497 los benedictinos fueron reemplazados por los Cistercienses de la abadía de Chiaravalle, que promovieron numerosas iniciativas culturales, incluida la apertura de la biblioteca del monasterio al público.
Actualmente la Basílica presenta en el exterior un portal de entrada decorado en relieve y dos campanarios llamados «de los Monjes» y «de los Canónigos»; el más bajo es el «de los Monjes» e está inspirado en la Basílica de San Pedro en Roma, mientras que el «de los Canónigos» fue construido alrededor del siglo XII.
En el interior, el edificio presenta tres naves (sin crucero) con un amplio matroneo sobre las naves laterales, tres absides y un tambor añadido hacia finales del siglo XII. De gran valor el altar de Sant’Ambrogio, realizado entre 824 y 859 por Vuolvino, que cuenta con un precioso paliotto dorado en relieve con piedras engastadas en todos sus lados. Además de este, es posible admirar también el casquete absidial y el sagrario de San Víctor que tiene las paredes laterales cubiertas de un mosaico con una representación de Sant’Ambrogio. En la cripta se encuentran, en cambio, los cuerpos de los Santos Ambrogio, Gervasio y Protasio.
Los horarios para visitar la Basílica de Sant’Ambrogio son:
La mejor forma de llegar a la Basílica es mediante transporte público.
Viajando en Metro es posible utilizar la MM2 (línea verde) hasta la parada S. Ambrogio.
También es posible viajar en las líneas de autobús ATM nº 50, 58 y 94.
La Basílica de Sant'Ambrogio se alza en las proximidades del barrio homónimo, cerca de la Universidad Católica. La zona se encuentra a poca distancia de Piazza Affari.