
Cosmopolita, internacional y elegante Milán es conocida también como la «capital de la moda italiana». Como capital de la Lombardía y centro financiero italiano, Milán es una ciudad que muchos subestiman por desconocer su inmenso patrimonio histórico y arquitectónico.
La ciudad fue fundada alrededor del 590 a.C. por los celtas y posteriormente se convirtió, gracias a su posición estratégica, en una ciudad fundamental durante las campañas de César para la conquista de la Galia. Conocida como «Mediolanum«, entre los años 58 a.C. y 50 a.C. Milán fue un centro de la Galia Cisalpina que tenía un importante papel militar y económico. Con la caída del Imperio Romano la ciudad sufrió diversas ocupaciones bárbaras hasta el tardío medievo, cuando se convirtió primero en dominio de la familia Visconti y luego de los Sforza.
Precisamente durante el dominio de los Visconti y los Sforza se construyeron en Milán algunos de los edificios más importantes de la ciudad que aún podemos admirar hoy (como el Castillo Sforzesco) y algunos de los artistas más célebres realizaron obras entre las más famosas del mundo. Entre ellos hay que mencionar La Última Cena de Leonardo da Vinci en la Iglesia de Santa María de las Gracias, donde también trabajó Bramante, que fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Después de haber sido dominada por españoles, franceses y austriacos, la ciudad pasó a formar parte del Reino de Italia y entre los siglos XIX y XX Milán experimentó un excepcional desarrollo industrial. En 1906 Milán fue también sede de la Exposición Universal, evento que volvió a acoger en 2015.
El centro histórico de Milán, que fue reconstruido a principios del siglo XX, alberga gran parte del patrimonio artístico-arquitectónico. El símbolo de la ciudad es definitivamente el Duomo de Milán, que se encuentra cerca de la Galería Víctor Manuel II, el paraíso de los amantes de las compras.
En Milán no pueden perderse una visita al famoso Teatro alla Scala y al Castillo Sforzesco. Después de un día descubriendo la ciudad es hora de disfrutar del merecido descanso y dirigirse a la zona de los Navigli, un área de Milán llena de bares y locales donde es posible disfrutar del famoso «aperitivo milanés».
Hoy Milán no es solo un importante centro comercial e industrial de nivel internacional, sino también un destino turístico codiciado gracias a su patrimonio artístico y cultural y a sus numerosas boutiques que cautivan a los amantes de las compras.

El Duomo de Milán, también conocido como Catedral Metropolitana de la Natividad de la Bienaventurada Virgen María, se encuentra situado en la plaza homónima y es considerado la iglesia más grande de nuestro país y la tercera del mundo por superficie. El Duomo se alza en el lugar donde antaño se encontraban otros dos edificios religiosos que fueron destruidos para dejar espacio a la construcción de la nueva iglesia. Las obras de construcción del Duomo se llevaron a cabo en varias fases durante un período histórico que va del siglo XIV al XIX.
El duque de Milán Gian Galeazzo Visconti impulsó la construcción de una iglesia que debía ser capaz de competir con las más grandes y majestuosas catedrales europeas. Por eso eligió realizar el Duomo con el preciado mármol de Candoglia según un estilo gótico tardío. A lo largo del tiempo diversos arquitectos e ingenieros se sucedieron en la construcción de la iglesia hasta 1805, cuando se iniciaron los trabajos para completar la fachada ya que la iglesia debería acoger la Coronación de Napoleón Rey de Italia.
El duomo tiene planta de cruz latina y cuenta con tres naves con un presbiterio rodeado de un deambulatorio con ábside poligonal. En la intersección de los brazos se encuentra el tiburio. La belleza del Duomo se completa con las numerosas decoraciones, las estatuas de mármol blanco y los 136 pináculos que hacen que el edificio sea un complejo verdaderamente único. En el pináculo mayor, además, se encuentra la célebre Madonita, una estatua de cobre dorado de 4 metros de altura. El momento más bonito de la visita es sin duda cuando se sube a las terrazas que, en días claros, permiten admirar una vista de la ciudad y los Alpes.

La Galería Víctor Manuel II nació en el siglo XIX como conexión cubierta entre la Plaza del Duomo y el famoso Teatro alla Scala. El rey Víctor Manuel II fue quien inició los trabajos de construcción colocando la primera piedra en marzo de 1865 y las obras se completaron en aproximadamente tres años. La Galería fue realizada en estilo neorrenacentista siguiendo lo que era el modelo de la galería comercial del siglo XIX.
La estructura cuenta con dos brazos que se intersectan: el mayor conecta la Plaza del Duomo con la Plaza de la Scala y mide 196 metros de largo, mientras que el más pequeño mide 105 metros. En la intersección de los brazos se encuentra una cúpula, llamada «octágono». Luminosa y elegante, la Galería Víctor Manuel II ha sido siempre considerada como el «salón de Milán» ya que aquí se encuentran boutiques de importantes marcas de moda y restaurantes de lujo.

El Teatro alla Scala de Milán, también conocido como Nuevo Regio Ducal Teatro alla Scala, es el principal teatro de ópera de la ciudad. El edificio, diseñado por Giuseppe Piermarin, fue construido en el siglo XVIII en el lugar donde se encontraba la iglesia de Santa María alla Scala, de la que el teatro toma su nombre.
La Scala fue inaugurada el 3 de agosto de 1778 con la ópera «L’Europa riconosciuta» compuesta para la ocasión por Antonio Salieri. Considerado uno de los teatros más prestigiosos del mundo, en la Scala es posible asistir a óperas, exhibiciones de ballet y veladas de música clásica.

El Cenáculo, también conocido como la Última Cena, es un fresco realizado por Leonardo da Vinci entre 1494 y 1498 por encargo de Ludovico el Moro. La obra mural se encuentra en el refectorio del convento del Santuario de Santa María de las Gracias.
El fresco, basado en el Evangelio de Juan 13:21, presenta la más célebre representación de la Última Cena, es decir, el momento en que Jesús anuncia que será traicionado por uno de sus apóstoles. La obra parece simple, pero en realidad cada detalle ha sido cuidado con extrema precisión creando un ambiente bien equilibrado a través de diversos recursos perspectivos. En 1980 el Cenáculo junto con la Iglesia de Santa María de las Gracias y el convento fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

La Basílica de Santa María de las Gracias fue el segundo sitio italiano después de los grabados rupestres en Valcamonica en ser clasificado como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, junto con el fresco de la Última Cena de Leonardo da Vinci que se encuentra en el refectorio del convento.
La construcción de la primera iglesia fue realizada por Solari, quien había concebido un edificio de estilo gótico con tres naves. Hacia finales del siglo XV, sin embargo, Ludovico el Moro ordenó la construcción de un edificio religioso que pudiera competir con los monumentos presentes en las principales ciudades italianas como Florencia, Ferrara, Mantua y Urbino. Así, diez años después de la construcción de Solari, comenzó la realización de un nuevo coro.
Actualmente la Basílica se presenta externamente con una sencilla fachada de cabaña, mientras que en el interior hay tres naves bajas y amplias, siendo las naves laterales flanqueadas por capillas laterales cuadrangulares. El coro es tradicionalmente atribuido a Bramante, aunque no existen pruebas concretas de esto.

La Pinacoteca de Brera no tiene su origen en el coleccionismo de una familia real o aristocrática sino que fue fundada en 1776 como un lugar para custodiar obras de arte útiles para la formación de los estudiantes de la Academia de Bellas Artes. Posteriormente, Napoleón Bonaparte decidió reunir aquí también las obras confiscadas de iglesias y conventos. El objetivo era poner a disposición del público cuadros que hasta entonces eran difícilmente accesibles o incluso desconocidos.
El palacio presenta un elegante patio interior en cuyo centro se encuentra el Monumento a Napoleón I realizado por Antonio Canova. En su interior se albergan algunas de las obras más famosas del mundo que van desde la prehistoria hasta el arte contemporáneo. Aquí, de hecho, es posible contemplar creaciones de grandes artistas como Mantegna, Caravaggio y Rafael, pero una de las obras más célebres es sin duda «El Beso» de Hayez.

El Castillo Sforzesco es un gran complejo fortificado construido por Francesco Sforza sobre los restos de una anterior fortificación medieval. En el siglo XV, durante el dominio de Ludovico el Moro, fueron llamados importantes artistas como Leonardo y Bramante para convertir el castillo en una corte suntuosa que pudiera competir con las europeas. Considerada una de las más grandes ciudadelas militares de Europa, a lo largo de los siglos el edificio ha sufrido diversos trabajos que han modificado su aspecto original.
En el siglo XX el castillo fue restaurado y así se convirtió en un importante polo museístico. Actualmente aquí se pueden encontrar diversos museos como el Museo Arqueológico, el Museo de Arte Antiguo y la Pinacoteca del Castillo Sforzesco. La Pinacoteca, en particular, conserva cuadros y obras de artistas conocidos como Filippo Lippi, Antonello da Messina, Andrea Mantegna, Canaletto, Correggio y Tiépolo.

La Basílica de Sant’Ambrogio es una de las iglesias más antiguas de Milán y es un sitio muy importante tanto para la historia de la ciudad como para la de la Iglesia Ambrosiana, ya que es considerada una de las cuatro iglesias mandadas construir por Sant’Ambrogio. La Basílica es considerada la segunda iglesia más importante de la ciudad después del Duomo.
Erigida originariamente en el siglo IV d.C. la iglesia sufrió trabajos de reconstrucción entre 1088 y 1099 que le confirieron el aspecto actual. El complejo actualmente comprende el monasterio de Sant’Ambrogio, la canónica, la Iglesia de San Sigismundo y la Basílica.
Externamente presenta una fachada de cabaña que está dotada de dos logias superpuestas, mientras que frente a la fachada se encuentra un cuadripórtico que era un lugar de encuentro de los fieles antes de entrar en la iglesia. En el interior el edificio religioso cuenta con tres naves que terminan cada una con un ábside. La nave central está compuesta por cuatro tramos, siendo el último de ellos coronado por una cúpula bajo la cual se encuentra un presbiterio con el Altar de Sant’Ambrogio en el centro.
El altar mayor, conocido como altar de Sant’Ambrogio, fue realizado entre 824 y 859 por Vuolvino por encargo del arzobispo milanés Angilberto II. El altar tiene un precioso frontal aureo finamente decorado que es obra de la orfebrería carolingia. En la cripta situada bajo el altar se encuentran los cuerpos de los santos Ambrosio, Gervasio y Protasio.

Una de las paradas imprescindibles en Milán es la del barrio de los Navigli, que se vuelve especialmente cautivador al atardecer. Pocos saben que Milán estuvo atravesada por varios canales (algo parecido a Venecia) que servían no solo para transportar mercancías a la ciudad, sino también para conectarla con los lagos de la región.
En 1482, Ludovico el Moro encargó a Leonardo da Vinci que estudiara y realizara un sistema de diques y compuertas que permitiera una mejor navegación de los Navigli, además de resolver el problema del desnivel entre la parte alta de Milán y la baja (la Dársena). Hoy en día, la zona de los Navigli es un barrio muy animado, donde es agradable pasear y tomar un aperitivo en uno de los locales de la zona.

La imagen de Milán como metrópoli moderna y contemporánea es definitivamente la de Piazza Gae Aulenti, ubicada entre Porta Garibaldi, el barrio Isola y el Cementerio Monumental. La plaza lleva el nombre de Gae Aulenti, seudónimo de Gaetana Emilia Aulenti, una diseñadora y arquitecta italiana que trabajó durante años en el sector de la restauración arquitectónica. Rodean la plaza los rascacielos más altos de la ciudad, como el Palacio de la Junta Regional de Lombardía, la Torre Galfa, el Rascacielos Pirelli y la Torre Unicredit, que con sus 231 metros es el rascacielos más alto de Italia. La plaza además alberga tiendas de grandes marcas, bares y restaurantes. En el centro de la plaza hay tres fuentes coloridas y una obra llamada Egg realizada por el artista Alberto Garutti.
En el lado norte, Piazza Gae Aulenti se conecta a través de una avenida peatonal con el famoso Bosco Verticale, un complejo de dos edificios cuyas fachadas albergan más de dos mil especies arbóreas, entre arbustos y árboles de gran tamaño. Los edificios fueron diseñados y construidos por el Estudio Boeri de Milán, han recibido a lo largo del tiempo varios reconocimientos y son uno de los símbolos que dan a Milán una imagen «más sostenible». El edificio más alto, llamado torre De Castillia (torre E), se desarrolla en altura durante 110 metros y presenta 26 apartamentos, mientras que el otro, llamado torre Confalonieri (torre D), tiene 76 metros de altura y presenta 18 apartamentos.

El Palacio Real era la sede del Ducado de Milán y fue construido en el lugar donde anteriormente se encontraba el Broletto Viejo, es decir, el lugar de las asambleas ciudadanas. El edificio ha sufrido a lo largo de los años varias reformas que han modificado y ampliado su aspecto original. Actualmente el Palacio se extiende sobre una superficie de 7.000 metros cuadrados y alberga colecciones permanentes y exposiciones. Dentro también merece la pena visitar el Museo del Palacio, que permite conocer mejor la historia de Milán desde sus orígenes hasta la unificación de Italia.

El Parque Sempione fue diseñado entre 1888 y 1894 por el arquitecto Emilio Alemagna, quien ideó un jardín siguiendo el modelo romántico de los parques ingleses, con avenidas transitables por carruajes, pequeños lagos y un mirador ubicado donde ahora se encuentra la Biblioteca del Parque Sempione.
Actualmente el parque se extiende sobre una superficie de 386.000 metros cuadrados y es considerado el pulmón verde de la ciudad. El nombre Parque Sempione proviene del Corso Sempione, una calle realizada en la época napoleónica que tenía como objetivo conectar Milán con París. Actualmente el parque es rico en vegetación verde y se han organizado dos itinerarios botánicos con más de cincuenta especies de plantas para las visitas escolares.

El Museo Leonardo3 es un sitio museístico único en el mundo que permite descubrir la figura de Leonardo da Vinci tanto como artista como inventor. El museo, ubicado en Piazza della Scala, a la entrada de la Galería Víctor Manuel II, fue concebido inicialmente como una exposición temporal que posteriormente se extendió hasta convertirse en una exposición permanente.
Aquí es posible seguir un recorrido para descubrir las obras e inventos de Leonardo y admirar la reconstrucción de máquinas ideadas por él, como el Águila Mecánica, el Gran Milano, la Ballesta Veloz, la Máquina del Tiempo, la Clavi-Viola, el Cañón Musical. Además, el museo cuenta con una sala dedicada a instrumentos musicales, una sección dedicada a las obras pictóricas de Leonardo y un área reservada para la restauración digital de la Última Cena.

El Museo Nacional de la Ciencia y la Tecnología se extiende sobre más de 50.000 metros cuadrados y es considerado el museo científico y tecnológico más grande de Italia, además de ser uno de los principales en Europa. Dentro del museo es posible seguir un recorrido que comprende más de 16.000 objetos relacionados con el desarrollo científico y tecnológico ocurrido en nuestro país.
Las colecciones presentes incluyen aparatos técnico-científicos, máquinas e instrumentos relacionados con diversos sectores como transportes, energía, industria siderúrgica, comunicaciones, informática y astronáutica. El museo también posee una sección completamente dedicada a Leonardo da Vinci donde se encuentran expuestos modelos de máquinas reconstruidas a partir de dibujos del conocido artista italiano.



